¿Cómo garantizar la seguridad alimentaria en tiempos de pandemia por COVID-19?
Proteger la salud de los trabajadores del sector agrícola es esencial para mantener las operaciones de producción y procesamiento de alimentos.

La pandemia
del nuevo coronavirus (COVID-19) ya registra más de 5 millones de personas
infectadas y más de 300 mil muertes en todo el mundo. De acuerdo con la
Organización Mundial de la Salud (OMS), Sudamérica está camino a convertirse en
el nuevo epicentro de la enfermedad por el rápido incremento de casos.
Esta crisis representa una gran amenaza a la estabilidad económica de América Latina y el Caribe. Su impacto alcanza a distintos sectores, pero uno de ellos es esencial
para garantizar la seguridad alimentaria de la región durante y después de la
emergencia: la agricultura.
El sector
agroalimentario contribuye a la salud pública en tanto dota de adecuada
alimentación a la población. Pero el COVID-19 ha generado una serie de
consecuencias, por ejemplo, como el cierre de mercados locales y el menor
acceso a equipos de protección personal. Ello ha impactado en la cadena de
suministros y logística del sector, generando un mayor riesgo de alza en los
precios de los alimentos.
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Proteger para prevenir
En ese
contexto crítico, resulta de gran importancia proteger la salud de los
trabajadores agrícolas a fin de que el sector se mantenga funcional y capaz de
responder con flexibilidad a condiciones cambiantes. Debe considerarse, por un
lado, que el contagio de la fuerza laboral no solo pone en riesgo las
operaciones para producir y procesar alimentos y, por el otro, que los
trabajadores del campo tienden a ser más vulnerables a contraer el COVID-19 por
condiciones de precariedad, principalmente.
En el
sector agrícola trabajan varias poblaciones vulnerables como migrantes,
indígenas, mujeres y adultos mayores. A esto se suma que las operaciones
generalmente se ubican en áreas rurales donde el acceso a servicios básicos es
limitado, los niveles de pobreza son altos y las condiciones de empleo pueden
ser irregulares.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), al 2016 el 48% de la población rural en América Latina y el Caribe vivía en la pobreza. Por su parte, cifras del BID y del Banco Mundial al 2019 señalan que el 64% de las áreas rurales en la región no tienen acceso a saneamiento mejorado.
Gestionar riesgos
La
respuesta global a la pandemia ha generado cambios en las condiciones de
trabajo a fin de mantener distanciamiento físico entre el personal y prevenir nuevos focos de infección. En ese sentido, es esencial que propietarios y
operadores de agronegocios tomen medidas adicionales para proteger la salud y
seguridad de sus trabajadores.
Las
principales condiciones y los riesgos del sector agrícola se ubican en cuatro
contextos: agricultura, transporte, procesamiento y comunidades. Considerarlos
es importante para que, dentro de cada marco regulatorio, las empresas puedan
mejorar su gestión del riesgo y prevenir la transmisión de COVID-19 en plantaciones,
sistemas de transporte y plantas procesadoras de alimentos.
A fin de
apoyar a sus clientes del sector agrícola y otros agronegocios en América
Latina y el Caribe a mantener sus operaciones y proteger a sus trabajadores
durante la pandemia, BID Invest elaboró junto a The Terron Group la "Guía para el sector agrícola sobre COVID-19: Riesgos y marco de respuesta", la
cual tiene base en las mejores prácticas y las últimas recomendaciones de
instituciones internacionales como la FAO y la OMS, entre otras.
Algunos de
los aspectos de evaluación que contempla la guía son: sistema de gestión,
colaboración con el gobierno, medidas preventivas, entrenamiento del
trabajador, y transporte y entrega segura. Asimismo, manejo de proveedores,
alojamiento para trabajadores, y protocolo para un brote de COVID-19, entre
otros.
Sobre BID Invest
BID Invest es el brazo del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para atender al sector privado. Financiamos y asesoramos a empresas y proyectos sostenibles de diversos rubros para que alcancen resultados financieros y maximicen el desarrollo en América Latina y el Caribe. En respuesta a la crisis económica por el nuevo coronavirus, BID Invest aumentó a US$7.000 millones su capacidadprestataria para apoyar a clientes nuevos y existentes que se vean afectados por la pandemia.